Manuel Verdú Henares

Investigador en Formació

Unas pocas empresas privadas controlan la publicación académica obteniendo grandes beneficios económicos. ¿Qué costes comporta esta situación?

Creo que esto implica unos cuantos desafíos y costes bastante destacables. En primer lugar, si vamos a lo más básico, el coste económico. Estamos hablando de tener que pagar tasas elevadas para poder difundir el conocimiento que estamos generando. Y en muchos casos también adquiere un cariz más importante porque el dinero con el que estamos pagando es dinero público, dinero que procede de los impuestos que pagamos todos. Por lo tanto, es lógico que tengamos que plantear un debate sobre si estamos utilizando de la forma más eficiente posible ese dinero. Y cuando vemos las tasas que tenemos que pagar en algunos casos, es muy probable que la respuesta sea no. 

Creo también que hay un coste del que no se suele hablar, el del acceso al saber. Si nosotros generamos un conocimiento que se supone que es para enriquecer a la sociedad, para generar avances sociales o en cualquier ámbito, si hay que pagar por acceder a este, estamos restringiendo ese conocimiento sólo a una parte de la sociedad. Y si ya es difícil que gente de a pie busque papers para para informarse de un tema, si encima tienen que pagar por ellos, todavía va a ser mucho más complicado que lo hagan. Luego estamos restringiendo, estamos haciendo que ese conocimiento pueda ser leído tan sólo por unos pocos o por un conjunto muy pequeño de la sociedad y estamos apartando al resto de la sociedad de ese conocimiento. 

 
¿Conoces y utilizas infraestructuras como repositorios, plataformas de publicación en abierto o revistas diamante?

He utilizado algunas. Muchos hemos utilizado el repositorio de la Universitat de València. Sí que es verdad que el conocimiento que tenemos los propios investigadores de estos recursos es un poco justo. Puede que tengamos que pedir más recursos a las universidades para que nos expliquen cuáles son todas esas vías, que no sea que nada más comenzar a investigar nos digan: “no, tienes que publicar directamente aquí, en estas revistas, y pagar lo que corresponda”.  

Porque si solo conocemos esa vía al final estamos generando una barrera de acceso [a la investigación] para muchas personas. Si sabemos que hay que pagar para publicar, para difundir lo que estamos generando, es más probable que gente que no tiene acceso a una beca, a una financiación para sus contratos, se vaya a desmotivar y piense que aquí no puedo entrar porque no tengo por mí solo la capacidad económica para poder entrar en esta dinámica de enviar artículos y por tanto yo no puedo difundir el conocimiento que estoy generando, o directamente me desmotive para ni siquiera entrar a la academia. 

Caemos en la cuenta de que tenemos estos recursos, las plataformas para difundir los conocimientos. Hacemos las revisiones, importantísimas para asegurar que lo que se publica es de calidad, y las hacemos para otras revistas. Tenemos las plataformas, pero el trabajo de revisión lo hacemos para otros. Hay una pregunta sobre este tema que me viene mucho a la cabeza cuando pienso en este tema y es la que se hace Homer Simpson en un capítulo en el que está de campaña electoral: “¿y eso no puede hacerlo otro?” ¿Es necesario que sean los editores, estas empresas privadas, las que hagan todo ese trabajo de difusión, o puede hacerlo otros, pueden hacerlo las instituciones públicas, pueden hacerlo las universidades, podemos hacerlo directamente los investigadores? 

¿Cómo cambiar las tendencias existentes hacia el uso de estas opciones comunitarias?

Antes de eso creo que debemos tener en cuenta que en esta situación hay un punto de no retorno que ya hemos sobrepasado, y es la aparición de estas revistas que conocemos como revistas depredadoras o fraudulentas, o incluso revistas que secuestran o suplantan a otras revistas, que lo que intentan es aprovecharse de este negocio que se ha montado, aprovecharse de que tengamos que pagar para publicar, de la presión que tenemos para publicar. En cuanto tenemos esta situación de fraudes o, como mínimo, de situaciones peliagudas, es el momento en el que tenemos que decir, vale, esto tiene que parar. 

¿Cómo se para? Obviamente, esto va a ser algo muy complejo y va a requerir del compromiso de todos los agentes implicados: del compromiso de los investigadores para cambiar el chip y empezar a priorizar plataformas públicas, repositorios. Debemos tener también el compromiso de las universidades para esforzarse en generar ese nuevo sistema y sobre todo para cambiar los criterios que aplican a los investigadores. Y también necesitamos un compromiso del Estado, porque obviamente este cambio de sistema va a requerir de su financiación, pero es que ya estamos pagando muchísimo a estas revistas y a lo mejor ese dinero se puede dedicar a generar este sistema. Pero también a la hora de replantearnos esa presión que tenemos los investigadores para publicar, y sobre todo los investigadores que estamos empezando con una predoctoral o una postdoctoral. Tenemos que empezar a plantear un cambio en todos esos criterios, en toda esa presión que recibimos. 

Es un debate que tenemos que empezar ya. Creo que aquí la cuestión no es si hay que abrir un debate, sino cuándo vamos a hacerlo, porque está claro que esto hay que planteárselo ya en la sociedad en general, y en especial en la comunidad investigadora. Y creo que una respuesta simple es que, si no lo empezamos hoy, ya vamos tarde a ese debate. 

Ana Ibáñez Soriano

Titular d’universitat

Unas pocas empresas privadas controlan la publicación académica obteniendo grandes beneficios económicos. ¿Qué costes comporta esta situación?

Si hablamos de coste económico, a mí me parece que las tasas que se pagan por publicar en abierto en las revistas que están bien posicionadas son excesivas. No sé si alguien ha hecho un estudio de cuánto dinero público se gasta en suscripciones y cuánto dinero público se gasta para que los investigadores publiquemos aquí. 

A nivel personal, el coste que me está suponiendo a mí es que los que no tenemos proyectos tenemos que centrarnos en revistas cerradas [de pago por leer] o en las revistas híbridas que subvenciona la universidad, y [en las revistas de pago por leer] es muchísimo más lento publicar, lo cual reduce nuestro currículum, reduce nuestras citas y esto es un círculo que nos impide pedir proyectos de investigación. 

Al final es dinero público lo que se están llevando estas cuatro grandes empresas y las estamos alimentando con trabajo que básicamente hacemos los investigadores: nosotros hacemos el trabajo de investigación y nosotros hacemos las tareas de evaluación, y estamos dejando que dirijan totalmente la investigación y que la gestionen ellos cuando creo que la podríamos gestionar nosotros mismos. 


¿Conoces y utilizas infraestructuras como repositorios, plataformas de publicación en abierto o revistas diamante?

Las conozco poco. Por ejemplo, sé que en RODERIC se depositan papers y otros documentos desde que el año pasado en un curso lo comentasteis, yo pensaba que eran solo tesis y poco más. El problema para usarlos en mi caso es que la mayoría de mis publicaciones son en revistas cerradas y te hacen firmar unos acuerdos que el que la publicación salga en otro medio es un delito. A lo mejor es la vía cómoda, decir “lo publico aquí y ya está”, pero como al final son las revistas que computan para la carrera, para los sexenios de investigación y para las acreditaciones, pues estamos sometidos a esas revistas. 

¿Cómo cambiar las tendencias existentes hacia el uso de estas opciones comunitarias?

Lo primero de todo es cambiar los criterios de evaluación que existen ahora. La fiebre de los JCR nos ha llevado a que acabemos en revistas de estos grandes grupos que son las que más se están valorando y, además, si tienes oportunidad de pagarte el open access, sabes que además [publicar] es más rápido porque para ellos es un negocio. Cuanto más publiquen y más rápido publiquen, más negocio generan y más beneficios generan. 

Luego, que exista una buena gestión por parte de la universidad de la investigación, una difusión internacional en estos repositorios y, con información a los investigadores, podríamos llegar a una buena difusión y una buena gestión dentro de las propias universidades. 

Y también tenemos el problema de las tareas de evaluación. Es estas revistas, al final aceptas evaluaciones porque los correos que te mandan son casi amenazantes, pero la tare de evaluación es muy costosa y nadie la está valorando. Si queremos que funcionen los repositorios públicos con evaluación por pares, que no solo es que garantiza la calidad [de la investigación], es que es también debería servir para fomentar la investigación colaborativa, —yo cuelgo [el artículo] para que me lo revisen y me aporten y mejorar la investigación—, las tareas de evaluación también deberían ser recompensadas.  

Ángela Medina Calvo 

Investigadora en Formació

Unas pocas empresas privadas controlan la publicación académica obteniendo grandes beneficios económicos. ¿Qué costes comporta esta situación?

Para comenzar podríamos decir tres: el coste público, el social y el académico, que también es multidimensional. Pero el público principalmente porque la investigación se financia con dinero público, con compañeras y compañeros que están en mi situación, con becas predoctorales con dinero público, y todo lo que generamos tiende a acabar en revistas de empresas privadas que generan beneficios con todo ese conocimiento producido a partir de dinero público. 

En cuanto al coste social, mi sensación es que en cierto modo también condicionan sobre qué vas a estudiar y de qué manera. Porque sabes que, aunque no hay una censura explícita, hay ciertos temas o ciertas maneras de proceder que no te van a publicar, por ejemplo, la investigación cualitativa en ciencias sociales. Por tanto, creo que condicionan los beneficios sociales que se pueden generar a partir de la propia investigación.  

Por último, el coste académico estaría en la ética de la investigación, porque las condiciones de trabajo te influyen, porque tu currículum va a depender, las revistas controlan la práctica investigadora, la socavan, también en la propia materialidad del trabajo en sí, porque no deja de ser un trabajo. 

¿Conoces y utilizas infraestructuras como repositorios, plataformas de publicación en abierto o revistas diamante?

Conocí estos recursos en el grado porque afortunadamente estas revistas, desde mi experiencia, sí que ponen el foco en aquellos trabajos que se hacen con valor de investigación. A una compañera y a mí, una revista diamante, Arxius de Ciències Socials, del Departament de Sociologia i Antropologia Social, nos ofreció la oportunidad de publicar nuestro trabajo final de grado. Ahí te das cuenta de que el interés de las revistas que gestionan los propios académicos y académicas es distinto de las más corporativistas privadas, de carácter mercantil, ahí ya empiezas a notar diferencias.  

 Luego también a la hora de realizar revisiones de bibliografía, en según qué bases de datos no vas a encontrar un debate. En repositorios como RODERIC, yo sí que he encontrado visiones muy distintas a las que puedo encontrar en bases de datos como Scopus. Y de hecho mi trabajo necesitaba un debate. He tenido que recurrir a unos repositorios más alternativos, no tan mainstream, se podría decir, para poder generar ese debate que la propia investigación necesita. 

Y luego también con iniciativas como la Semana internacional del Acceso Abierto, al haber participado en esta entrevista, he conocido otras nuevas iniciativas de la propia comunidad académica que se están dando y realmente son necesarias por esto mismo, porque no desconectan la investigación de su razón de ser. 

¿Cómo cambiar las tendencias existentes hacia el uso de estas opciones comunitarias?

Es complicado, y tampoco podemos hacer como muchas veces tendemos por inercia de la responsabilidad dentro de los académicos y académicas que también son profesorado y a la vez investigan. Desde la ética, volver a recalcar que hay una materialidad, que pasa porque necesitan cumplir con un currículum también. Las condiciones de trabajo yo creo que hacen bastante y las revistas controlan un poco la certidumbre laboral de muchas personas que se dedican a la investigación. 

A mí me gustaría poner el foco a nivel institucional, creo que se podría hacer un pacto desde arriba para poder favorecer el peso de revistas gestionadas a nivel académico, por la propia comunidad académica, con el control de los canales de comunicación referidos a la publicación, porque hay otras formas de comunicación, pero la publicación es la central. Por ejemplo, el Ministerio de Universidades, con la ANECA, podrían favorecer que en el acceso a plazas dentro de la universidad fuera un mérito preferente el haber publicado en revistas o haber formado parte de la dirección de la revista de departamentos de universidades públicas. Es complicado, pero creo que el foco habría que ponerlo arriba. 

Francisco Puig Blanco 

Catedràtic d’universitat

Unas pocas empresas privadas controlan la publicación académica obteniendo grandes beneficios económicos. ¿Qué costes comporta esta situación?

Como economista considero que hay tres tipos de costes: financiero, ya que en muchos casos creo que cobran a las bibliotecas por tener estos artículos en abierto para que la gente los pueda consultar, además de que en casos hay que pagar por publicar.  

Otros costes podrían considerarse de oportunidad, es decir, los académicos participamos sin darnos demasiada cuenta en ese negocio, haciendo de revisores y restando tiempo a otras obligaciones como puede ser la docencia.  

Otro coste de oportunidad estaría relacionado con la promoción y evaluación, si no entras en ese juego de pagar por publicar, en ocasiones puedes perder el tren de una promoción. En definitiva, creo que estamos en una situación y en un negocio donde unos pocos controlan a muchos miles. 

¿Conoces y utilizas infraestructuras como repositorios, plataformas de publicación en abierto o revistas diamante?

Al principio de mi investigación hice algo en abierto, en la revista que había en la Facultad de Economía, pero alguien me dijo que eso no contaba para nada. Entonces dejé de pensar en la Ciencia abierta y pensé más en la ciencia más beneficiosa para mis fines. Entonces esto ha llevado a que sepa por ejemplo la existencia de revistas diamante, pero solo sepa su existencia, pero no su funcionamiento, dónde se edita o cuáles son sus procedimientos de revisión, cómo participar en ellas como revisor, o incluso como potencial autor. Lamento decir que conozco muy poco, de 0 a 10 te diría que un 2. 

¿Cómo cambiar las tendencias existentes hacia el uso de estas opciones comunitarias?

En primer lugar, pienso que podría haber más formación o más información. Es decir, creo que sabemos poco al respecto porque es un tema que no hemos discutido ni comentado a nivel, por ejemplo, departamental. Se está justo hablando de lo contrario, de si realmente debiéramos seguir pagando por publicar y de si necesitamos sacar dinero de algún sitio para ello, cuando en realidad deberíamos estar justo impartiendo algún tipo de formación ética y práctica para cómo poder hacer más ciencia abierta. El segundo aspecto es que sería importante que en los criterios de acreditación se valorara también esa visión más social, más romántica de la ciencia. Por ejemplo, algún criterio que tuviera en cuenta la participación en este tipo de iniciativas. En tercer lugar, pienso que se deberían evaluar otras cosas que no fueran solo los artículos, por ejemplo, los libros. Al final somos docentes y también utilizamos los libros, hay podría haber otras opciones para intentar salir de esta situación.  

Óscar Llopis Córcoles 

Titular d’universitat

Unas pocas empresas privadas controlan la publicación académica obteniendo grandes beneficios económicos. ¿Qué costes comporta esta situación?

Considero que conlleva costes y problemas muy significativos en diversos aspectos. El primero de ellos es un coste social, en el sentido de que la mayoría de las investigaciones están financiadas con dinero público, por lo tanto, no tiene demasiado sentido que la gente tenga que pagar dos veces por acceder a los resultados de la investigación. Ahí hay un coste social que creo que hay que resolver. 

Por otro lado, creo que es un problema intentar equiparar el sistema de publicación científico a un mercado competitivo normal. Creo que la ciencia tiene unas características muy particulares que hacen que esa comparación no tenga demasiado sentido, y hace también que aparezcan editoriales que lleven a cabo prácticas que son poco éticas o muy cuestionables simplemente con el objetivo de obtener una mejor posición en el sector editorial. Estoy hablando de editoriales como MDPI que usan los resquicios del sistema de ciencia para aprovecharse del sistema. Esto es un problema que todos los investigadores tenemos que abordar porque tiene consecuencias para todo el sistema. Al final se está denigrando todo el sistema de ciencia y estamos haciendo que la credibilidad científica acabe por disminuir, y eso tiene consecuencias a corto y a medio plazo que para mí son bastante graves. 

Finalmente, hay un problema que tiene que ver con el propio conocimiento que los investigadores estamos generando. Muchas veces los investigadores publicamos sobre aquellos temas que están más de moda o que pensamos que tendrán una respuesta positiva de los editores. Y si estos temas están determinados en parte determinados por empresas privadas, creo que esto tiene una repercusión negativa sobre el propio sistema científico. 

¿Conoces y utilizas infraestructuras como repositorios, plataformas de publicación en abierto o revistas diamante?

Conozco algunas de ellas y he utilizado algunas, pero de manera puntual o limitada. Por ejemplo, sí que he publicado versiones previas de mis artículos en la OSF (Open Science Foundation). También he utilizado SSRN, que es una plataforma abierta de publicaciones en el campo de las ciencias sociales, y también conozco la plataforma Digital.CSIC, donde tengo algún artículo. Pero más allá de eso, no he utilizado más, en parte porque tampoco las conozco demasiado. 

¿Cómo cambiar las tendencias existentes hacia el uso de estas opciones comunitarias?

Creo que cambiar las tendencias es muy complicado, pero es posible, se están haciendo ya algunas acciones en esa dirección. Me parece que lo más importante es cambiar los incentivos de los investigadores, al final, nuestra producción científica actualmente se evalúa sobre todo por el continente, es decir, por el lugar donde publicamos los resultados. Esto no tiene demasiado sentido, lo que se debería hacer es incorporar poco a poco indicadores bibliométricos que tuvieran en cuenta el propio artículo y no tanto la revista donde se ha publicado, el cuartil de la revista. De hecho, ya hay indicadores disponibles que se podrían utilizar. 

También pienso que es muy importante incorporar el aspecto cualitativo de la investigación, intentar evaluar un artículo científico no por el lugar donde está publicado sino por si realmente contribuye al avance del conocimiento, si se están realizando preguntas que tienen sentido a nivel científico, etc. Evidentemente, esta es una cuestión muy complicada y creo que se debe empezar por alcanzar un acuerdo institucional entre todas las partes que están involucradas en esta problemática, empezando por las agencias de evaluación, las universidades, etc. Pero también pienso que es una labor de los propios investigadores el ser cada vez más conscientes de este problema y quizás los departamentos deberían de proporcionar más formación, porque muchas veces, simplemente los propios investigadores no somos conscientes de esta problemática editorial. 

Pilar Soriano Felipe 

Titular d’universitat

Unes poques empreses privades controlen la publicació acadèmica obtenint grans beneficis econòmics. Quins costos comporta aquesta situació?

Pense que sobretot és un cost a nivell de societat, perquè no hem d’oblidar-nos que tots els diners que la universitat paga al final venen de fons públics, de tots i de totes. Aleshores, és un cost que se està pagant a quatre empreses privades que es podria quedar en el sistema públic, eixos diners se podrien utilitzar per a altres temes. 

Coneixes i utilitzes infraestructures com repositoris, plataformes de publicació en obert o revistes diamant?

Sí que les conec perquè la universitat està fent cursos de difusió sobre tot açò, ja he assistit a varis i done les gràcies a la universitat per estos cursos, però el problema és que, moltes vegades, nosaltres acabem acudint a aquelles revistes que són valorades per al nostre treball. Sovint, les revistes [d’accés obert] en les que no has de pagar, no estan en els rànquings pels que a nosaltres ens valoren per a la nostra acreditació, per als sexennis, per a totes aquelles coses que hem de fer per a poder evolucionar en la nostra professió. 

El problema és que, encara que les conegues, no les utilitzes perqué el sistema que ens està avaluant no valoren eixes revistes o repositoris. 

Com canviar les tendències existents cap a l’ús d’estes opcions comunitàries?

El primer seria donar informació a tothom perquè les conega, fer-ne difusió, però sobre tot, el que hauria de canviar és el sistema d’avaluació, com se’ns avalua als investigadors des de l’ANECA perquè si no acabarem publicant en eixos llocs que són els que ens valoren. 

José Emilio Farinós Viñas

Titular d’universitat

Unas pocas empresas privadas controlan la publicación académica obteniendo grandes beneficios económicos. ¿Qué costes comporta esta situación?

Hay diferentes tipos de costes. Costes económicos, por supuesto, con dinero público, revistas cuyos costes son desorbitados y que suponen un escarnio al dinero público, que es dinero que es de todos y que debería ir destinado no ya a difundir la ciencia y en última instancia a mejorar nuestras carreras profesionales, sino que debería ir dirigido a mejorar los equipos de investigación, los laboratorios, etc. Coste social, porque el dinero es de todos, y también coste personal porque genera un estrés en los investigadores muy grande a la hora de tomar las mejores decisiones de cara a tu propia carrera profesional. 

¿Conoces y utilizas infraestructuras como repositorios, plataformas de publicación en abierto o revistas diamante?

Conozco los repositorios, tanto internacionales como de la universidad, pero tengo que confesar que no los utilizo porque las revistas imponen unas condiciones draconianas según las cuales, todo lo que publican les pertenece al 100%, entonces no estamos en disposición los autores de hacer uso de las investigaciones que generamos con nuestro trabajo. Y personalmente creo que esto es un problema. 

¿Cómo cambiar las tendencias existentes hacia el uso de estas opciones comunitarias?

Desde mi punto de vista, las agencias de evaluación son las que deberían dar ese primer paso, fundamental para establecer unas normas claras, objetivas, que permitan a los investigadores poder acudir a esas redes abiertas de tal forma que su investigación se valore para su carrera profesional, para poder pedir los sexenios, pedir las acreditaciones, etc. Sin ese primer paso, es muy difícil que esto cambie. Es necesario que las agencias de acreditación y evaluación mediten muy bien qué quieren hacer y cómo lo van a hacer porque si no, y es lo que todo el mundo conoce, el mercado editorial reacciona, se adapta y si para la acreditación, por ejemplo, en lugar de 4 papers JCR te piden 16, pues las editoriales se adaptan y ofrecen al mercado un producto que te permite tener 16 JCR en un plazo mínimo de tiempo. Eso es un sinsentido desde el punto de vista de los recursos públicos y como profesionales. Por lo tanto, son las agencias las que deben meditar y deben dar ese primer paso hacia una racionalidad de todo el proceso. 

Alfonso Díez Minguela

Titular d’universitat i editor cap de la  revista d’accés obert Investigaciones de Historia Económica

Unas pocas empresas privadas controlan la publicación académica obteniendo grandes beneficios económicos. ¿Qué costes comporta esta situación?

Los principales costes son los recursos utilizados, en este caso podríamos decir que se están utilizando recursos públicos para la investigación y para la publicación. Al mismo tiempo, hay que recordar que estas empresas están utilizando o se están aprovechando de los servicios de muchos investigadores que están financiados por dinero público para las labores de evaluación. 

Lo que habría que ver exactamente es lo que aportan frente a los costes. Los grupos editoriales sobre todo están aportando la producción, edición, maquetación y comercialización y el resto es una labor que realizan los investigadores como servicios. En el mundo en el que vivimos, valorar si estos costes actuales en los recursos son mayores que los beneficios que se obtienen.

¿Conoces y utilizas infraestructuras como repositorios, plataformas de publicación en abierto o revistas diamante?

Sí, de hecho, soy actualmente editor jefe de una revista de acceso abierto, Investigaciones de Historia Económica. Conozco también varios repositorios y un buen número de revistas. ¿Las conozco? Sí. ¿Las utilizo? Hasta ahora no tanto como debería. Creo que es una opción más que válida y sobre todo que tiene un enorme potencial para el futuro en un mundo del siglo XXI que no solo es una sociedad digital, sino que tiene que ser una sociedad abierta, transparente, en el cual la publicación financiada con fondos públicos sea publicada y esté disponible para todos los estamentos de la sociedad. 

¿Cómo cambiar las tendencias existentes hacia el uso de estas opciones comunitarias?

Esta tercera pregunta probablemente sea lo más complicado, porque es cambiar, —no ser nosotros hipócritas en cierto sentido— y cambiar nuestra manera de actuar. Hay diferentes mecanismos, no solo desde el punto de vista del investigador, de orientar su investigación a un determinado tipo de revista, sino que hay otros mecanismos. Y uno que me gustaría plantear ahora que estoy como editor en una revista, es que muchas de estas revistas [de pago por publicar] están en asociaciones o son financiadas por asociaciones o por fundaciones que podrían dar el paso para que su revista saliera del grupo [editorial] o forzar al grupo para que fuera de acceso abierto de manera que todas las publicaciones fueran de acceso abierto. Hay que recordar que las asociaciones están formadas por investigadores que, a su vez, en muchos casos están siendo financiados en su investigación por recursos públicos. Es un mecanismo que podría alterar el estatus actual y convertir lo que tenemos ahora en algo mucho más abierto.

Tomás González Cruz

Titular d’universitat

Unas pocas empresas privadas controlan la publicación académica obteniendo grandes beneficios económicos. ¿Qué costes comporta esta situación?

Es evidente que la mayor parte de publicaciones académicas pertenecen a cuatro grandes grupos editoriales lo que pasa es que tampoco es cierto que los académicos seamos ajenos a este sistema, sino que participamos como editores jefes, como revisores, como editores asociados, por tanto, es un sistema con sus ventajas e inconvenientes, que no es totalmente ajeno a la academia, pero si bien es verdad, la explotación comercial del sistema es totalmente ajeno a los académicos. 

¿Conoces y utilizas infraestructuras como repositorios, plataformas de publicación en abierto o revistas diamante?

Sí, las conozco, las utilizo e incluso diría que son el futuro. Por poner un ejemplo, el futuro está en los sistemas en abierto, la mayor parte de los investigadores cuando vamos a buscar información bibliográfica ¿qué estamos haciendo? ir al sistema más abierto que existe, que vive de sistemas cerrados como es Google Scholar, por tanto, al final todos buscamos los hubs que recogen toda la información y no sólo información parcial o particular. El futuro es de los sistemas en abierto. En los sistemas en abierto, que tendrán que ir evolucionando y tendrán que ir conviviendo con el sistema que existe (habrá una cierta hibridación) creo que deberíamos apostar por buscar fórmulas que dentro de la legalidad permitan tener toda la evaluación en abierto para que aquellos que no puedan acceder porque sus sistemas universitarios no pueden permitírselos, puedan tener un acceso y además sería un objetivo de sostenibilidad, y ya que estamos en el plano de la sostenibilidad, un acceso universal al conocimiento científico publicado. 

¿Cómo cambiar las tendencias existentes hacia el uso de estas opciones comunitarias?

Para cambiar algo que está sólidamente establecido, siempre hay que hacer dos cosas: 1) informar y formar, y 2) ofrecer incentivos positivos o punitivos potentes. Creo que nos falta mucha información a los académicos sobre los sistemas abiertos, hay un conocimiento parcial o sesgado, lo asociamos a determinados grupos editoriales o formas de publicación, cuando en realidad es un mundo mucho más rico, y mucho más amplio, así es que, creo que hace falta formación, información y realinearlo de manera paulatina y sensata, sin cambios bruscos para los sistemas de incentivos, para que los académicos participen en estas plataformas. 

Juan Antonio Rodríguez del Pino

Titular d’universitat

Unes poques empreses privades controlen la publicació acadèmica obtenint grans beneficis econòmics. Quins costos comporta aquesta situació?

Per a les persones investigadores té un cost molt elevat per què implica una situació de vulnerabilitat. Si no tens un projecte que tinga inclòs eixe cost, pot suposar una despesa que no pots assumir i que has de pagar dels teus fons personals/ingressos. Si el departament t’ho pot pagar, perfecte, però si no és el cas, ho has de pagar amb el teu sou i això implica que si tens diners, pots publicar i si no, no pots. Tenint en compte el sistema d’acreditacions que tenim en l’actualitat si no publiques estàs acadèmicament mort. 

Coneixes i utilitzes infraestructures com repositoris, plataformes de publicació en obert o revistes diamant?

Sí, conec el repositori de la Universitat de València, intente tindre’l prou actualitzat i precisament el tema de les revistes diamant, que no és tant conegut, crec que és una necessitat de cara a poder limitar a aquestes editorials depredadores. Aleshores, sí que les conec i sí que les utilitze i també intente publicar en revistes que no cobren. 

Com canviar les tendències existents cap a l’ús d’estes opcions comunitàries?

Tal com hem comentat en la pregunta anterior, una de les possibilitats seria que les universitats públiques, i insistisc en què siguen les universitats públiques, perquè les privades privatitzarien també la universitat i la publicació, generen revistes que estiguen ben indexades i on poguérem publicar en obert i així la gent podria tindre’n accés, tant de la mateixa universitat, com d’altres universitats de tot el món, no sols de l’estat espanyol sinó d’Amèrica llatina també, perquè altre element important és l’ús de la llengua castellana, la qüestió és que moltes revistes són d’àmbit anglosaxó i t’obliguen a escriure en anglés, i hi ha un factor de discriminació amb la llengua. Tenint tot un mercat d’Amèrica llatina i inclòs iberoamericà, perquè Portugal també estaria dins d’aquest entorn, crec que tindríem un abast important per als investigadors d’aquests entorns per a publicar en obert, generat des de les pròpies universitats públiques. 

Guillermo Palao Moreno

Catedràtic d’universitat i director de la revista d’accés obert Revista Electrónica de Estudios Internacionales

La publicación académica está en manos de unas pocas empresas privadas que obtienen ganancias extremas y no la controlan los propios investigadores. ¿Qué coste conlleva esta situación?

En el ámbito de las publicaciones jurídicas coinciden distintos modelos de negocio y de gestión de las publicaciones científicas. De hecho, frente a un modelo anterior de explotación privada en su mayor parte, se ha pasado a una cada vez más activa y comprometida participación de revistas de gestión pública en abierto, así como se han incrementado las iniciativas de colaboración público-privada. La inquietud y el empuje de los propios investigadores, sociedades académicas y universidades, así como los cambios incorporados por la Ley de la Ciencia, han fomentado este tipo de publicaciones accesibles y un mayor nivel de colaboración, generando sinergias interesantes. Un camino sobre el que debería profundizarse, ya que resulta aconsejable que el conocimiento científico no se encuentre limitado, sino que junto a los modelos privado y público de gestión, se abran espacios colaborativos entre el sector privado y el público, teniendo en cuenta que finalmente ha de revertir en la calidad y en el beneficio del avance científico, así como de la sociedad en su conjunto. 

Existen opciones para utilizar infraestructuras controladas por la comunidad académica (repositorios, plataformas de publicación abiertas, revistas diamante editadas por académicos). ¿Las conoces y utilizas?

Efectivamente, desde hace años existen tales infraestructuras y soy pleno conocedor de las mismas. No sólo como usuario, publicando trabajos, sino como gestor de las mismas, participando en la dirección o en Consejos de redacción de este tipo de revistas, así como evaluador externo. Me parece una apuesta muy interesante que ha tomado bastante fuerza al menos así lo percibo yo en el ámbito jurídico, con muy buenos resultados, por lo que hace a su calidad y al respecto de su reconocimiento en ránquines. 

¿Cómo podemos cambiar las tendencias existentes hacia el uso de estas opciones comunitarias?

Por una parte, con una acción decidida por parte de las instituciones públicas y, de forma significativa, de las Universidades, para poner a disposición de la sociedad de la producción científica generada en su seno, ya sea en forma de repositorios o facilitando infraestructuras y servicios tecnológicos que fomenten la publicación en abierto y la difusión de su producción científica. Por otra parte, apoyando y animando a las asociaciones académicas a generar espacios de publicación en abierto, con un fuerte compromiso por la calidad y la excelencia. A su vez, facilitando vías de colaboración público-privado para dar debido cumplimiento a las exigencias legales de difusión del conocimiento. 

Andrés Boix Palop

Titular d’universitat

Unes poques empreses privades controlen la publicació acadèmica obtenint grans beneficis econòmics. Quins costos comporta aquesta situació?

El cost a dia d’avuí és altíssim, i absurd. Històricament, el món de les editorials privades acadèmiques havia tingut un sentit que basicament era el de filtre per a que en l’accés públic o l’esfera pública comespai on es podia compartir i conéixer els coneixements i estudis més avançats, ells tenien la capacitat de fer arribar les coses i aleshores feien de filtre, i eixa era la funció. El que passa és que hui aquesta funció ha passat a ser superflua perquè tenim mecanismos tecnològics per poder fer arribar a molt baix cost les informacions a la comunitat acadèmica i la propia comunitat acadèmica te mecanismos de cribatge per a seleccionar que és millor i pitjor. De manera que ells s’han quedat cobrant una mena de dret medieval/feudal de pontatge quan ja no és necessari. El cost és innecessari i a més a més és un cost molt alt. Ells, aprofitant eixa posició de monopoli/oligopoli (perquè són poques les empreses que ho fan) tenen unes tarifes i han adoptat unes pautes que tenen uns preus molt alts, si parlem d’una universitat mitjana espanyola, es pot estar pagant 5 milions d’euros a l’any, que són molts diners, i una universitat de primer nivell, de gran prestigi com puga ser Harvard está pagant 15 o 17 milions d’euros, i això multiplicat per a totes les universitats del món. De manera que tenim a dia d’avuí unes estructures creades per a un manteniment tecnològic, que complien una funció que han deixat de complir i que costen molts diners públics, tant en les subscripcions de revistes com fins i tot ara que als investigadors se’ls demana que paguen per despeses d’edició o pagaments que són encara més alts quuan parlem de posar en obert alguns continguts. Tot això és directament vergonyós i s’ha d’acabar, i crec que hi ha una conciència generalitzada al món acadèmic que creu que no hi ha una funció real positiva per a l’acadèmia d’aquestes editorials i aquest sistema d’accés als contiguts i la producció acadèmica que és majoritàriament pagada amb fons públics, i hem d’anar per un altre camí, la qüestió és com, quan i que hem de fer per fer-ho. 

Coneixes i utilitzes infraestructures com repositoris, plataformes de publicació en obert o revistes diamant?

Les utilitze, però crec que és una certa obligació ètica de tot acadèmic utilitzar aquestes sempre que siga possible. Per exemple, és evident que hi ha gent que es troba en una determinada situació i que mentre el sistema siga com ara i necessiten elements com ara el JCR, per aconseguir les acreditacions o aconseguir guanyar els concursos, no es poden posar en una posició de prescindir-ne totalment. 
Dins la mesura de les nostres possibilitats, quan es puga, hem d’anar a aquestes alternatives i per descomptat quan ja no necessitem ni JCR ni altres indicadors per a les acreditacions, hem d’anar directament a aquest model. La manera d’anar bastint un model diferent de com mostrar al món el que fem, pagat per fons públics i que siga de profit per a tots és que siguem nosaltres els que les anem creant. 
Iniciatives ara hi ha algunes i molt bones. Jo em dedique al camp del Dret que té un desavantatge general pel seu conservadorisme, però paradolxament, aquest conservadorisme en l’àmbit de les revistes i les acreditacions ha obrat una combinació positiva amb iniciatives noves. 
El món del dret s’ha resistit molt a la valoració estrictament quantitativa i estrictament basada en revistes d’aquest estil, de manera que moltes vegades les revistes continuen sent nacionals, controlades per acadèmics i amb criteris de selecció no fonamentats en necessitat de pagar despeses d’edició i moltes d’elles s’han anant passant a accés obert perquè moltes depenen d’administracions públiques. A Espanya tenim un ecosistema de revistes jurídiques públiques, però també privades per iniciativa de professors. Vull destacar InDret, que funciona molt , també la Revista de Derecho público: Teoria y Método, que a més estan súper ben avaluades. Però juntament amb aquestes també tenim revistes d’estudis jurídics i constitucionals, revistes de l’Institut Nacional d’Administració Pública, tenim moltes revistes jurídiques, algunes també d’universitats que són totalment en obert. Això vol dir que un ecosistema de revistes on no s’ha de pagar ni per veure el contingut, ni per descomptat per publicar, on la selecció és estrictament acadèmica i on la funció tradicional que tenien les revistes de fer un filtre dels continguts bons i posar-los a disposició es complix sobradament però sense necessitat de pagar el pontatge a les grans editorials. 
Això és un fenomen que a més està passant a Europa, per exemple la Universitat de Cambridge té una iniciativa preciosa que es diu European Law Open, que és una iniciativa d’uns editors que havien estat treballant per a les millors revistes de dret europeu editades per editorials privades, i que a mesura que les editorials privades han començat a explotar més econòmicament eixa posició d’oligopoli han decidit fer un journal en obert, amb la col·laboració d’una institució pública, i ha aconseguit que hui en dia tinga els millors continguts. 
Amb això vull dir, que clar que hi ha iniciatives, les hem de conéixer i les hem d’utilitzar. Està clar que no totes les àrees són iguals i que no totes les persones tenen la mateixa situació, però si volem que el sistema canvie, i és molt importat que canvie. El que hem de fer és començar nosaltres mateixos a fer eixos petits passos perquè els models alternatius que són igualment eficients, tant en termes de difusió efectiva del coneixement com en termes de reconeixement de la nostra feina pels nostres companys, que és del que es tracta, termes de què la nostra investigació siga de profit per a altres i cada vegada més dels termes de reconeixement acadèmic i curricular. 

Com canviar les tendències existents cap a l’ús d’estes opcions comunitàries?

El primer element és eixe ús, en la mesura que cada investigador puga, per a prioritzar eixes alternatives. La segona mesura és anar en la línia en la que ja ha anat la Llei de la Ciència a Espanya des de fa una dècada i també la nova llei del sistema universitari, que deixen clar des d’una perspectiva legal, que a Espanya tota producció científica creada amb fons públics ha de ser publicada en obert en un repositori. Això ho ha fet Espanya i ho hauria de fer la Unió Europea, i a partir d’ací pressionar al món anglosaxó. Crec que la Unió Europea té una capacitat per dimensions i per potència del seu sistema universitari suficient per a poder liderar aquest canvi. Hi ha un concepte que es diu, «L’efecte Brussel·les«, que quan la Unió Europea estableix una sèrie d’estàndards de forma natural, la resta del món tendeix a seguir-los, aleshores anem a fer-ho a les universitats. Hi ha iniciatives molt xules a universitats alemanyes que estan fartes d’aquest sistema. Doncs, si aconseguim que des de la Unió Europea el model que ja tenim a Espanya sobre financiació d’investigacions amb fons públics on s’ha de depositar en obert per damunt de contractes o qui tinga els drets d’autor. A partir d’aquest moment l’ecosistema canviarà, és superimportant pressionar en aquesta direcció. 
Com a última idea, és que les universitats vagen fent camí, com l’exemple de la Universitat de Cambrdige, o el mateix Servei de Publicacions de la Universitat de València, que fa una tasca fantàstica en matèria de publicacions de llibres i col·leccions. Encara que moltes vegades, com no hi ha diners, no sempre són accessibles en línia en obert o no van directes al repositori. A més, les revistes que té en obert, no són sempre les més conegudes en alguns àmbits a Espanya. 
Doncs, probablement, passant per fer aliances amb altres universitats, fent un ecosistema més col·laboratiu es poden fer moltes coses, i probablement, això ja és utòpic, però el que han fet les universitats alemanyes de dir «deixem de pagar» em pareix que seria la iniciativa més eficient. És a dir, si totes les universitats europees públiques decideixen deixar de pagar i es fa, això en uns anys està arreglat. 

José Ramón de Verda y Beamonte

Catedràtic d’universitat i director de les revistes d’accés obert Revista Boliviana de Derecho i Actualidad Jurídica Iberoamericana

La publicación académica está en manos de unas pocas empresas privadas que obtienen ganancias extremas y no la controlan los propios investigadores. ¿Qué coste conlleva esta situación?

A mi parecer, el coste es, sobre todo, social.  El hecho de que se deba pagar por acceder a contenidos de las revistas priva a una gran parte de la sociedad del acceso a resultados de la actividad científica e investigadora, empobreciendo las posibilidades de conocimiento.  En la mayoría de los casos, las empresas se lucran con unos resultados a cuya generación no han contribuido, siendo los mismos consecuencia de una financiación con fondos públicos.
En no pocas ocasiones, los investigadores no reciben contraprestación por la publicación de sus trabajos, habiendo casos extremos en los que incluso deben pagar por la misma, o por las valoraciones de los expertos.  En realidad, al investigador le interesa publicar en abierto, pues esto asegura una mayor difusión de sus trabajos y un mayor número de citas, lo que es importante en orden a acreditar su impacto. 

Existen opciones para utilizar infraestructuras controladas por la comunidad académica (repositorios, plataformas de publicación abiertas, revistas diamante editadas por académicos). ¿Las conoces y utilizas?

Personalmente, conozco, en cuanto director de las mismas, dos revistas diamante, editadas por académicos.   Concretamente, Actualidad Jurídica Iberoamericana, indexada en Scopus, y Revista Boliviana de Derecho, indexada en ESCI. Ambas se encuentran en el primer cuartil del ranking de revistas jurídicas elaborado recientemente por la Conferencia de Decanos y Decanas de España.
Los artículos de ambas revistas se pueden descargarse a través del Repositorio RODERIC, en el que eficientemente se suben por parte de personal de la Universidad de Valencia. 
Por otro lado, tengo que reconocer que accedo a las revistas en abierto de mi disciplina con mucha mayor frecuencia que a las que no lo son. 

¿Cómo podemos cambiar las tendencias existentes hacia el uso de estas opciones comunitarias?

A mi parecer, existe una importante labor que tienen que realizar las Administraciones públicas. 
En las acreditaciones ante la ANECA se debería dar especial relevancia a las publicaciones en abierto; y lo mismo en la concesión de proyectos de investigación convocados por Administraciones públicas, rechazando la financiación de publicaciones que no sean de acceso libre y gratuito. 
Existe, además, una importante labor que deben realizar las Universidades, apoyando, técnica y económicamente, la labor que realizan los académicos que deciden crear (y mantener) revistas en abierto, fruto de un entusiasmo altruista. 
En particular, las revistas que yo dirijo no serían posibles sin la ayuda de los servicios de biblioteca de la Universidad de Valencia, a los que estoy enormemente agradecido.